Amancio Ortega está dando un giro en la estrategia de crecimiento de Pontegadea: vender

Amancio Ortega lleva casi tres décadas comprando edificios, centros logísticos, hoteles e incluso instalaciones portuarias a través de Pontegadea utilizando una filosofía que les diferenciaba de su competencia: los activos son una fuente de ingresos desde el minuto uno, por eso no se venden.

De hecho, en las casi dos décadas de existencia del instrumento inversor de Ortega, pueden contarse con los dedos de una mano sus operaciones de venta. Sin embargo, algo está cambiando en la family office de Amancio Ortega. Por primera vez desde que el holding empezó a invertir en energía e infraestructuras, Ortega ha colgado el cartel de se vende.

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