En 2001, los redactores de la web japonesa ‘Hobo Nikkan Itoi Shinbun’ se reunieron para hacer un brainstorming. Buscaban ideas para crear productos de su marca, una especie de merchandising. Ahí fue donde alguien levantó la mano y dijo: «¿y si hacemos una agenda?«.
Nadie tenía ni idea de papelería, ni en el diseño de planificadores. Por eso, decidieron cortar por lo sano y hacer la agenda que ellos querrían usar. Encargaron 12.000 unidades y cruzaron los dedos.

