La psicología tiene claro por qué en septiembre nos da por apuntarnos al gimnasio (y no es pura casualidad)

Septiembre huele a libros nuevos, a vuelta a la oficina y, sobre todo, a nuevos hábitos. Y es que, aunque la tradición dicta que dejemos los grandes propósitos de cambio para el uno de enero, la economía conductual y la psicología tienen una perspectiva muy distinta. La ciencia aquí apunta a que el inicio de curso actúa como un poderoso resorte en nuestros cerebros para adoptar un nuevo hábito. 

No es nuevo. Cualquiera que haya pisado un gimnasio la segunda semana de septiembre o haya revisado las tendencias de búsqueda en internet sabe que algo cambia a finales del verano. De repente, la motivación para hacer dieta, organizar las finanzas o empezar a correr se dispara, y lejos de ser una simple coincidencia o una moda pasajera, este comportamiento responde a un mecanismo psicológico profundamente estudiado conocido como el «efecto del nuevo comienzo». 

Leer noticia completa →