El anuncio parecía uno de esos chollos inmobiliarios que ya no existen en Nueva York: 250.000 dólares por una propiedad en Park Slope, uno de los barrios más cotizados de Brooklyn, cerca del transporte público, restaurantes y Prospect Park. Había un pequeño detalle que el vendedor decidió aclarar en mayúsculas:
“ESTO ES UNA PLAZA DE APARCAMIENTO EN VENTA, NO UN ESTUDIO”.

