Si cerramos los ojos y pensamos en un bosque del Jurásico, la cultura popular nos invita a imaginar rugidos atronadores y pisadas gigantescas de los dinosaurios. Sin embargo, un nuevo estudio acaba de reconstruir el paisaje sonoro de aquella época y el resultado es muy distinto, puesto que solo se ‘escucharía’ una sinfonía de tonos puros y comunicación por ultrasonidos protagonizada por insectos.
Reconstruir el sonido extinguido hace 165 millones de años parece algo mágico, pero es un tema puramente biomecánico y tecnológico. Aquí lo han explicado un grupo de paleontólogos y bioacústicos que han publicado un artículo con el análisis acústico más detallado hasta la fecha de un ecosistema del Jurásico Medio. Y para lograrlo, no han mirado a los grandes saurópodos, sino a los ancestros de los grillos y los saltamontes.

