Cuando pensamos en las Islas Baleares, la primera imagen que nos viene a la cabeza son sus calas de agua cristalina. Sin embargo, bajo la superficie terrestre, el archipiélago se enfrenta a una crisis hídrica, puesto que los datos apuntan a que más de la mitad de las masas de agua subterránea de Baleares están en mal estado. ¿Los culpables? Un cóctel letal de sobreexplotación, intrusión marina y contaminación agrícola.
Los datos. Para entender la magnitud del problema, hay que mirar las cifras del Plan Hidrológico vigente publicadas en el Portal de l’Aigua del Govern balear. Aquí la normativa es estricta, puesto que para que un acuífero reciba el «aprobado», debe gozar de un buen estado tanto cuantitativo como químico. Y si uno de los dos falla, el acuífero suspende.

