En una guerra en la que los drones se han convertido en herramientas habituales, no basta con que una aeronave tenga autonomía, alcance y capacidad para cumplir su misión. Cuando depende del control remoto, también necesita mantener una conexión estable con quienes la manejan, y ese vínculo puede ser tan importante como el funcionamiento de sus motores. Si la comunicación se interrumpe durante unos segundos, el aparato puede continuar volando mientras sus operadores pierden temporalmente la capacidad de dirigirlo. Es una vulnerabilidad menos evidente que un fallo mecánico, pero con consecuencias que pueden comprometer una operación.
La denuncia de Kiev. Eso es precisamente lo que, según las autoridades ucranianas, está ocurriendo con determinados servicios de Starlink utilizados por sus fuerzas armadas. El asesor presidencial Serhiy Beskrestnov aseguró este miércoles que SpaceX había introducido una limitación sin previo aviso, lo que provocó interrupciones en varias misiones militares. El 7.º Cuerpo de Reacción Rápida también confirmó a Reuters que algunas unidades se habían visto obligadas a cancelar operaciones. Por su parte, la compañía de Elon Musk no había respondido a la solicitud de comentarios de la agencia cuando se publicó la información.

