Si hace tres años el informe PISA arrojó un jarró de agua fría sobre las aulas españolas, la edición de 2025, presentada esta mañana, les asesta directamente un mazazo. Nuestro país recibe un suspenso rotundo, se mire por donde se mire. No solo queda por debajo del promedio de la OCDE en Matemáticas, Ciencias y Lectura, sino que su puntuación desciende varios puntos en esas tres disciplinas con respecto a la evaluación de 2022, dibujando el panorama educativo más desolador desde que empezó a publicarse el informe, a comienzos de siglo.
Con todo, hay una señal de alarma especialmente preocupante que afecta tanto a España como a otros países: la pérdida de comprensión lectora entre los jóvenes.

