La primera vez que se encontró agua en la Luna, aunque fuese solo en forma de hielo, fue una grandísima noticia. Significaba que, si un día los humanos la colonizan, podrían obtener agua para subsistir. Con el tiempo y los sucesivos cartografiados de nuestro satélite, se ha concluido que los cráteres polares que se encuentran en perpetua sombra podrían albergar hasta mil millones de toneladas de agua helada. Parece una barbaridad. Sin embargo, según los cálculos realizados recientemente por los científicos Martin Elvis y Jonathan McDowell, del Observatorio Smithsonian y la Universidad de Durham, como mucho nos daría para una aldea, pero nunca para una ciudad en la Luna.
Agua y electricidad. Para que una ciudad en la Luna pueda prosperar, se necesitan dos recursos básicos: agua y electricidad. Por eso, estos dos científicos han estudiado las mejores formas de obtener cada uno de ellos para una cantidad determinada de personas. Con respecto a la electricidad, hay dos opciones, pero para obtener agua solo queda descongelar la que se encuentra bajo los cráteres lunares. Con todo esto, han llegado a una conclusión basada en una buena y una mala noticia.

