La imagen clásica de una momia nos lleva casi inevitablemente a Egipto o, si retrocedemos más en el tiempo, hasta las costas desérticas de Chile y Perú. Sin embargo, un estudio publicado en PNAS en 2025 ha colocado el origen de esta práctica miles de kilómetros y varios milenios más atrás. Restos encontrados en el sur de China y distintos puntos del Sudeste Asiático sugieren que comunidades de cazadores-recolectores ya preservaban a sus muertos mediante humo hace hasta 12.000 años.
Las momias más antiguas estaban donde nadie miraba. Durante mucho tiempo, el récord perteneció a los Chinchorro, una cultura de las costas de los actuales Chile y Perú que momificaba deliberadamente a sus muertos hace unos 7.000 años, mucho antes de que los egipcios perfeccionaran sus célebres técnicas de embalsamamiento.

