El pasado viernes por la tarde, Madrigueras, un pueblo albaceteño de casi 5.000 habitantes, dejó de ser un pueblo para convertirse en un cauce. Las calles se llenaron de agua y barro, los coches empezaron a flotar y a amontonarse y los vecinos se encontraron con una riada donde, sobre el papel, no debería haberla. Ese «sobre el papel» es justo lo que está preocupando a algunas personas: si no hay un cauce fluvial de por medio, ¿qué explica semejante inundación?
Los datos. Las inundaciones comenzaron en torno a las 18:00, cuando se desató la tormenta, y el 112 recibió 108 avisos por casas, sótanos, garajes o locales anegados. El balance ha sido peor de lo que se pensaba esa misma noche: una mujer de 102 años falleció y unas 90 personas necesitaron ser rescatadas. Los vecinos, además, critican que el aviso de emergencia llegó una hora y media después de que empezara la tormenta. Y la lluvia fue brutal: se habla de 142 l/m², el equivalente a varios meses de precipitación en esta zona de La Mancha, caídos en apenas cuatro horas.

