Este año, entre las empresas que han sido “tocadas” por la fiebre de la IA y el gasto en infraestructura para centros de datos se encuentra Nokia. La cotización de sus acciones acumula una gran subida, y nada tiene que ver con su marca de teléfonos móviles que, poco a poco, HMD Global ha ido retirando. Y es que la compañía está sumida en un proceso de reconversión en el que sus equipos de telecomunicaciones pretenden jugar un papel importante en el desarrollo de la IA.
Por qué importa. La mayoría de los ganadores del boom de la IA son fabricantes de chips y gigantes de la nube. Eso queda claro. Pero Nokia demuestra que la fontanería que hay detrás de ellos también puede ser un negocio. Bloomberg señalaba en mayo que las acciones subieron más de un 140 % en lo que iba de año, convirtiendo a Nokia en uno de los valores de mejor rendimiento del Stoxx Europe 600 y llevándola a precios no vistos desde 2008.

