Quienes quieran avanzar en la carrera espacial deben hacer cuanto antes un check muy concreto en su lista de tareas conseguidas: repostar en órbita. Esto es necesario por muchos motivos, ya que es útil para alargar la vida de los satélites, pero también sirve para emprender viajes espaciales mucho más largos, tanto en tiempo como en distancia. Por eso es tan importante el nuevo gran hito de China: el repostaje de un satélite directamente en órbita terrestre alta (casi 36.000 km). Supuestamente, todo pasó el pasado mes de febrero, pero el país asiático no lo ha dado a conocer hasta ahora, gracias al envío de un informe para su revisión por pares a la revista Chinese Journal of Deep Space Exploration.
No es la primera vez. China no es conocida precisamente por su transparencia en lo que respecta a dar a conocer sus avances espaciales. Por lo general solo los comunican cuando son exitosos y, normalmente, un tiempo después de haberlos alcanzado. Por eso, si nos ceñimos a lo que se ha comunicado desde China, esta sería la primera vez que el país asiático logra repostar en órbita. Sin embargo, sabemos que esto no es así. En 2025, Shijian-21 y Shijian-25 hicieron el primer reabastecimiento en órbita geoestacionaria (GEO) que se conoce. Fueron observadores internacionales los que dieron a conocer este hito, al detectar el acercamiento de las dos naves. Sin embargo, desde Pekín no se hizo ningún anuncio.

