En julio de 1991 un chaval de 23 años, indio y con su pelo intacto, asistió a una conferencia de desarrolladores de Microsoft que le cambió la vida. Un año después Nadella estaba trabajando en Microsoft y el resto, como suele decirse, es historia.
Ayer Nadella contaba esa historia en el evento conjunto de Microsoft y Nvidia también en San Francisco. Y para él dicho evento podía marcar otro punto de inflexión porque, dijo, «Nuestro objetivo es llevar inteligencia sin límites a cada hogar y a cada escritorio con Windows». Y su plan para lograr algo así era simple:

