Una investigación llevada a cabo por un grupo de investigadores internacionales junto a de Outlaw Ocean Project ha llegado a una conclusión muy sencilla: el gran invento para frenar la sobrepesca se está comiendo su propia promesa. Décadas después, la industria ha construido una paradoja digna de unos Juegos del Hambre bajo el mar. Millones de peces salvajes terminan triturados y convertidos en alimento para otros peces que después llegan a nuestros supermercados.
Y muchas veces la ruta termina de forma drástica en Canarias.

