Hace cinco años liberaron 25 "superdepredadores" noruegos en Asturias. La pregunta es si hacía falta

Que una especie se extinga en un hábitat es una mala noticia para la biodiversidad y el equilibrio del ecosistema. Que una especie aparezca donde no la había también lo es, porque puede desequilibrar el sistema y poner en riesgo a quienes ocupan su mismo nivel trófico o uno inferior. En pocas palabras: mantener los ecosistemas es una tarea delicada, y cualquier alteración puede tener consecuencias graves.

En 2021, nueve pigargos procedentes de Noruega llegaron a Asturias para tratar de «recuperar» la especie en el norte de España. Cinco años después, nadie tiene claro si aquella decisión fue un acierto.

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