Hay ciudades que parecen diseñadas para caminar, como Dublín o Copenhague; o ir en bici, como Ámsterdam; otras, para ir de compras, como Milán. Y algunas tienen plazas donde caben miles de personas pero encontrar un asiento en el mobiliario urbano es poco más que un milagro, bien por arquitectura hostil, bien porque se les ha olvidado. Madrid quiere remediarlo o, como mínimo, comprar los bancos necesarios para intentarlo.
La historia arranca en 2024, cuando un ciudadano que se hace llamar Bravotron presentó una propuesta en Decide Madrid. Su petición era sencilla: más bancos en la capital. En su razonamiento hablaba de personas mayores que quieren salir a pasear y disfrutar de su barrio. Ahora la propuesta llega a contrato público: el Ayuntamiento ha sacado a contratación el suministro de un mínimo de 1.602 bancos, con un presupuesto base de unos 1,2 millones de euros. Y plantea una pregunta: ¿Cómo se decide dónde hace falta un banco?

