En 1982, Reino Unido necesitaba llevar una guerra hasta unas islas situadas a más de 12.000 kilómetros de casa y descubrió que su Armada no podía hacerlo sola. La solución: recurrir a decenas de cruceros, cargueros, petroleros y otros barcos civiles para transportar soldados, aviones, combustible y suministros hasta las Malvinas. Ahora, China está estudiando la operación como modelo para un problema propio: cómo convertir su descomunal flota mercante en una enorme reserva logística (y militar) disponible en caso de guerra.
China quiere saber qué barcos podría movilizar. La idea procede de Li Jin, investigador del Research Centre for Coordinated Economic and National Defence Development de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el principal organismo de planificación económica de China. En un trabajo publicado en Defence Industry Conversion in China, Li sostiene que Pekín debería acelerar la preparación de sus buques civiles para operaciones militares y empezar por realizar un inventario exhaustivo de la flota.

