En 1971, Francia escondió 18 pozos profundos de hormigón junto a dos hombres y dos llaves. Por suerte, ninguno liberó su contenido

Bajo los campos de lavanda y la garriga de la Provenza francesa se escondió durante un cuarto de siglo una de las instalaciones más secretas del país. Hablamos de 18 enormes silos excavados en la roca, de unos nueve metros de diámetro y 30 de profundidad, cada uno protegido por una puerta de hormigón de 145 toneladas. Dentro esperaban misiles nucleares preparados para despegar hacia el este de Europa si Francia recibía un ataque.

El lugar perfecto para sobrevivir. El Plateau d’Albion había sido elegido por una razón muy concreta. Su subsuelo de piedra caliza era relativamente fácil de excavar, suficientemente resistente para soportar fuertes impactos y se encontraba fuera de la zona sísmica de la Durance

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