Hay un sitio en Carolina del Norte donde la AMOC se separa de la costa y se adentra en las aguas abiertas del océano Atlántico. Visto desde la superficie no tiene nada de particular: playas de blanca, algún muelle de madera, casas pintorescas alzadas sobre largos pilares de madera, caballos salvajes y un faro bicolor.
Hatteras es, no obstante, un sitio importante.

