México acaba de presentar un perro robot llamado Xólotl, pero la idea que hay detrás resulta bastante más interesante que el propio cuadrúpedo. Durante los últimos años China ha convertido estas máquinas en plataformas militares capaces de acompañar a soldados, reconocer posiciones e incluso portar armas, mientras la guerra de Ucrania ha demostrado hasta qué punto un pequeño dron puede convertirse en los ojos de una unidad sobre el campo de batalla.
Xólotl apunta hacia la convergencia de esos dos mundos.

