El sábado 15 de agosto a las 01:04 de la madrugada Granada empezó a temblar. Un terremoto de magnitud 5 con epicentro en Alhendín, al sur de la capital, hizo crujir los edificios de todo el área metropolitana y se hizo notar en las provincias limítrofes, pero también en lugares más alejados como Sevilla, pueblos del Levante o Madrid.
De vuelta a Granada, más de medio millón de vecinos se desvelaron, el 112 recibió más de 200 llamadas, la Junta activó la fase de emergencia, situación operativa 1, del Plan ante Riesgo Físico. Lo que no sospechaba nadie es que, durante las siguientes nueve horas, se iban a suceder trece terremotos más.

