En el sudeste de Alaska, una pequeña embarcación de 21 pies y un superyate de 118 metros acabaron compartiendo la misma historia. La primera se había quedado sin combustible. El segundo era el Launchpad, vinculado a Mark Zuckerberg. Esa diferencia de escala basta para entender por qué el episodio llamó la atención, pero no para explicar lo que ocurrió. Para eso hay que seguir el rastro de las comunicaciones, los movimientos de los barcos y las versiones que aparecieron después. Veamos.
El episodio. A las 21:32 del 3 de agosto, la Guardia Costera recibió por VHF la llamada de la barca cerca de Point Highland. Había agotado el combustible, pero tras evaluar la situación el organismo determinó a las 21:56 que no estaba en situación de peligro y lanzó una petición de asistencia a otras embarcaciones de la zona. La distinción será importante más adelante: la Guardia Costera no había clasificado el caso como una situación de socorro. Lo que ocurrió después de aquel aviso es justamente el punto en el que los relatos empiezan a divergir.

