Toñi lleva 60 años surcando el Estrecho de Gibraltar. Y esta semana lo hace con diez heridas nuevas, al menos en su aleta dorsal. El Ministerio para la Transición Ecológica investiga si alguien le disparó con una escopeta de perdigones. Actualmente, se busca al culpable y se está investigando entre decenas de embarcaciones.
La abuela rompe silencio. La llaman «la abuela», porque Toñi es la orca ibérica más longeva conocida de su población, matriarca de uno de los grupos bautizados popularmente como «Gladis». Tiene ya 60 años y llevaba dos sin aparecer por la zona. El pasado 10 de agosto, un equipo científico la localizó de nuevo nadando junto a dos compañeras entre Tarifa y Tánger. La alegría duró poco al ver que en su aleta dorsal y en el lomo había marcas que nunca antes habían detectado. La organización conservacionista WeWhale dio la alarma. Janek Andre, fundador de WeWhale e Iberian Orca Guardians, apunta a perdigones de plomo de unos 9 milímetros, munición típica para jabalí, que suele dispersarse en proyectiles distribuidos en tres filas de tres.

