China tiene uno de los mayores mercados digitales del mundo, con millones de personas que utilizan aplicaciones para comprar, comunicarse, trabajar o entretenerse. Con semejante público, podríamos pensar que sus desarrolladores tienen motivos de sobra para concentrarse en los usuarios nacionales. Sin embargo, las aplicaciones no conocen fronteras: un producto desarrollado en un país puede encontrar usuarios a miles de kilómetros. Y eso nos lleva a una cuestión especialmente interesante: qué ocurre cuando el mercado de origen deja de ser el principal destino económico de quienes crean esas aplicaciones.
El dinero ya viene de fuera. Un estudio presentado por Apple y elaborado por investigadores de la Shanghai University of Finance and Economics y Analysis Group permite poner cifras a esta transformación. Según sus resultados, en 2025 el 52% de los ingresos de los desarrolladores establecidos en China en la App Store procedió de usuarios extranjeros, frente al 32% de 2020. Hablamos de un aumento de 20 puntos porcentuales en apenas cinco años. La diferencia es significativa porque, dentro de la plataforma de Apple, el público internacional ya aporta más ingresos al conjunto de estos desarrolladores que el propio mercado chino.

