Cuando se creó Mistral, el objetivo era tener una alternativa europea a los gigantes estadounidenses y chinos de la IA. En este tiempo, ha ido levantando miles de millones de euros en diferentes rondas de financiación y están peleando para poder conseguir potencia de cálculo que los haga competir en las grandes ligas. Su CEO aprovechó la controversia política contra Estados Unidos para afirmar que Europa debía dejar de ser un vasallo tecnológico del país americano, y una de las armas para cuajar son los navegadores.
Meter la IA en el navegador es algo que están haciendo prácticamente todos, ya que es una forma de licenciar tecnología y conseguir usuarios más allá de las grandes empresas que pagan por usar la IA. De hecho, la conjunción entre navegadores europeos y Mistral parecía una buena forma de combatir a las propuestas estadounidenses, y precisamente por eso el encontronazo entre Ecosia y la empresa de IA francesa es tan sonado. Porque no es que ahora el navegador alemán vaya a volver a ChatGPT, sino que se va a ir a modelos chinos.

