Si nos preguntamos de dónde nos viene el amor a nuestras mascotas, la pregunta nos puede resultar incluso ridícula. ¿De dónde va a venir? De dentro. ¿Cómo no vamos a querer a esos seres tan adorables? Lo cierto es que es algo visceral, pero si lo pensamos fríamente, es raro. Son pocos los animales que llegan a establecer un vínculo tan intenso con otras especies tan alejadas de la suya. Por eso, un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha realizado recientemente un estudio en el que analiza las relaciones entre primates y otras especies más o menos alejadas de ellos. Y es que son precisamente nuestros parientes más cercanos los que más tendencia tienen a salirse de la norma. Ahora bien, ¿lo hacen hasta el punto de tener sus propias mascotas?
Un análisis exhaustivo. Los autores de este estudio analizaron 303 casos de la literatura científica, 58 fotos y videos y una encuesta a 66 primatólogos, con el objetivo de entender por qué los primates a veces cuidan o se relacionan con animales de otras especies. Observaron que, efectivamente, es bastante habitual. Sin embargo, ni es igual en todas las edades, ni con ambos géneros, ni con todas las especies. Hay bastantes matices a tener en cuenta.

