El alzhéimer es una de esas enfermedades que de momento no podemos curar. Uno de los principales focos está puesto sobre todo en la prevención, puesto que queremos encontrar las mejores maneras de tener un cerebro lo más sano posible con el objetivo de ir reduciendo las ‘papeletas’ que tenemos para que esta enfermedad aparezca. Y el ejercicio parece que tiene un gran efecto protector aquí.
Se ha estudiado. A finales del año pasado, en la revista Nature apareció un artículo donde se analizaban a 296 participantes cognitivamente sanos. A partir de esta muestra, se comenzó a medir su actividad física utilizando un podómetro colocado en la cintura durante siete días consecutivos.

