Esta semana he venido a Shanghái para cubrir la presentación de los Vivo X500 Pro. Aprovechando el viaje, he tenido la oportunidad de visitar Wuzhen, un municipio situado a unos 120 kilómetros de la metrópoli y que se enmarca dentro de los «pueblos de agua», o lo que es lo mismo, aldeas con canales y puentes en lugar de calles. Al llegar, lo primero que pensé fue: ¿qué demonios hace esta especie de Venecia a miles de kilómetros de la original?
Porque a Wuzhen se la conoce como la Venecia de China, pero no siempre fue así: antes, todo esto era una ciénaga inhóspita. Cientos de años después, e ingeniería hidráulica mediante, se ha convertido en esta preciosidad que es un auténtico imán para el turismo (al pueblo viejo se entra pagando entrada). Todas las fotos, por cierto, están hechas con el móvil de Vivo.

