La URSS perforó un pozo de 12.262 metros en 1970: lo que detuvo las perforadoras no fue ni la roca ni el dinero

Sabemos bastante sobre lo que hay a miles de kilómetros sobre nuestras cabezas, pero llegar apenas unos kilómetros bajo nuestros pies sigue siendo extraordinariamente difícil. La Unión Soviética quiso comprobarlo de la manera más directa posible y en mayo de 1970 comenzó a perforar en la península de Kola con una meta que hoy todavía impresiona: descender unos 15 kilómetros dentro de la corteza terrestre. No era un pozo destinado a extraer petróleo ni a explotar una mina. Querían llegar donde nadie había llegado y observar directamente un mundo que, hasta entonces, conocíamos sobre todo mediante señales medidas desde la superficie.

Aquel agujero tenía además un nombre bastante menos evocador: SG-3. Formaba parte de un programa soviético de perforación superprofunda pensado para estudiar directamente la corteza continental, recuperar muestras y comprobar sobre el terreno lo que hasta entonces sugerían los métodos geofísicos. El emplazamiento permitía atravesar la secuencia proterozoica de Pechenga y adentrarse después en el basamento arcaico del Escudo Báltico. 

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