Viernes por la tarde. Cualquier terraza de cualquier bar de cualquier ciudad de España. El camarero se acerca a un grupo de amigos que acaban de sentarse y les pregunta qué quieren tomar. La mayoría pide refrescos y cervezas, quizás alguna ‘sin’, pero uno ha decidido empezar la tarde de otra forma: con agua con gas. Es una escena inventada, pero cada vez más frecuente en los bares de España, donde ya no es extraño ver botellas con la etiqueta «sparkling» en las mesas. Y no solo allí. Los estudios muestran que están aumentando en nuestras neveras.
Ya hay quien habla de «la generación agua con gas».

