España tiene casi todo lo que necesita la industria de los centros de datos: suelo, buena conectividad y abundante energía renovable a precios competitivos. Eso ha provocado que surja una avalancha de proyectos vinculados al auge de la IA. El Gobierno de España quiere que esos proyectos avancen, pero no a cualquier precio. Su plan es sencillo: si una tecnológica quiere instalar uno de esos glotones eléctricos, tendrá que venir con la energía bajo el brazo.
El 80% es la cifra clave. El proyecto de Real Decreto afecta a centros de datos con una potencia de acceso de al menos 1 MW y exige que cubran el 80% de su consumo mediante autoconsumo renovable o contratos de compra de electricidad (PPA) ligados a instalaciones renovables españolas. Hay además otra condición importante: esas plantas deben ser nuevas, con una puesta en servicio que no debe ser anterior en más de 18 meses a la entrada en funcionamiento de los centros de datos.

