En 2017, el jardín de una familia del valle de Shenandoah, en Virginia, era poco más que una extensión irregular de césped donde por las noches se escuchaban grillos. Entonces Maggie, una adolescente de 14 años, decidió cavar un estanque como proyecto para su clase de agricultura. Nueve años después, aquel agujero sigue allí, pero el paisaje es completamente diferente.
Una niña, una pala y un proyecto. En otoño de 2017, Maggie investigó cómo diseñar un estanque y comenzó a excavarlo en el jardín de la casa familiar, situada en una zona rural del valle de Shenandoah. La idea nació como un trabajo para su clase de agricultura del instituto y, en aquel momento, el terreno no tenía nada especialmente llamativo desde el punto de vista natural: césped irregular y el sonido de algunos grillos.

