La generación Z está marcando un punto de inflexión en cuanto a hábitos de trabajo, de ocio e incluso sexuales. Como no podía ser de otro modo, la nueva élite de jovencísimos fundadores de Silicon Valley que se están haciendo millonarios gracias a la IA, también está cambiando los hábitos de consumo de productos de lujo.
Donde antes había preferencia por el whisky con más años que su comprador, ahora se alinean botellas de agua premium recogidas gota a gota en alguna cumbre lejana del Himalaya. Tal y como recogía el Financial Times, esa revolución en la industria del lujo ya está afectando al sector de los coches de lujo, los yates e incluso de los jets privados.

