El mapa de las almazaras ibéricas cambiará de forma radical en los próximos años, dejándose en el camino casi un tercio de sus molinos y lagares de España y Portugal. Ese es el futuro que dibuja un estudio de la Universidad Internacional de Andalucía y el Grupo Oleíca Jaén, en el que se desliza un aviso a navegantes: aunque las campañas de aceituna están aumentando en volumen, no lo hacen lo suficientemente rápido como para cubrir la evolución de los costes. El resultado: si sus cálculos no fallan, ese desequilibrio acabará con 600 almazaras de la península (la gran mayoría en España) por «falta de competitividad».
El panorama es tan complicado que los investigadores hablan ya de un futuro de «canibalización» industrial en el sector y «desaparición por selección natural».

