Francia inventó unas vacaciones escolares larguísimas por una razón muy poco infantil: vacaciones para trabajar

Hoy es 1 de septiembre, fecha en la que muchos colegios comienzan el nuevo curso. Sin embargo, en la Francia del siglo XIX, las grandes vacaciones escolares no se organizaron pensando prioritariamente en que los niños descansaran. En una sociedad todavía profundamente rural, el calendario tenía que convivir con cosechas, vendimias y familias que necesitaban mano de obra estacional. Esa lógica condicionó durante décadas las fechas escolares y explica por qué la rentrée francesa permaneció anclada alrededor de octubre hasta bien entrado el siglo XX.

Que los niños fueran al cole. Las grandes vacaciones escolares francesas son esencialmente una creación del siglo XIX, cuando el Estado comenzó a organizar de manera sistemática la enseñanza. La ley Guizot de 1833 limitó a seis semanas las vacaciones de primaria, aunque permitía que los prefectos decidieran cuándo se disfrutaban porque las circunstancias variaban enormemente entre territorios.

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