La incursión de OpenAI en el mercado de los dispositivos de consumo ha desencadenado un culebrón inesperado. A mediados del pasado mes de julio Apple demandó a la compañía liderada por Sam Altman y a dos exempleados suyos, los ingenieros Tang Tan y Chang Liu, por presuntamente haberse apropiado indebidamente de secretos comerciales vinculados al diseño de hardware, el proceso de fabricación y las operaciones de la cadena de suministro.
Tang Tan trabajó 24 años en Apple antes de ser fichado por OpenAI y tuvo un papel destacado en el desarrollo de productos como el iPhone o el Apple Watch. Chang Liu, ingeniero sénior de sistemas eléctricos, trabajó ocho años en la firma de Cupertino, y, al parecer, conservó su ordenador portátil corporativo después de incorporarse a OpenAI. Una vez fuera de Apple descubrió un fallo de seguridad que le permitía acceder a los servidores de la compañía con su portátil corporativo, y, al parecer, descargó más de mil páginas de documentos técnicos.

