Twitter dejó de llamarse Twitter hace tres años, pero el nombre se resiste a desaparecer. Basta con escribir twitter.com en el navegador para acabar en X, y palabras como tuit siguen formando parte del lenguaje con el que muchos describimos lo que ocurre allí. Elon Musk pudo cambiar el nombre, el logotipo y buena parte de la identidad del servicio, pero una marca conocida durante años no desaparece de nuestra memoria al mismo ritmo. Y ahí aparece una pregunta interesante: si una empresa deja de utilizar una marca como identidad principal, ¿significa realmente que la ha abandonado?
Ese interrogante ya ha dejado de ser teórico. Operation Bluebird, una startup con sede en Virginia, Estados Unidos, ha lanzado Twitter.now, una nueva red social que recupera una interfaz y funciones reconocibles del antiguo Twitter, como las respuestas y los retuits. Su cofundador Stephen Coates ha explicado a Ars Technica que la compañía tiene inversores, un producto y llevaba meses esperando para ponerlo en marcha. Por ahora cuenta con cientos de usuarios y el acceso anticipado cuesta 20 dólares, una aportación que concede el estatus de fundador, pero llega con una peculiaridad difícil de ignorar: el derecho a utilizar el nombre sobre el que está construyendo la plataforma sigue en disputa con X Corp.

