En enero, Mark Zuckerberg reunió a su círculo directivo más cercano en su casoplón de Hawái para discutir sobre el futuro de su plantilla. Sobre la mesa tenían un plan con nombre de película de espías: Project OT (de Organization Transformation).
Según una investigación publicada por Reuters, lo que ese plan planteaba era tan simple como radical: dejar que la IA hiciera el trabajo diario del 60% del personal de Meta, y que solo unos pocos humanos la vigilasen. Meses después, el propio Zuckerberg tuvo que echar el freno a esa iniciativa.

