Rusia lleva años hablando del Poseidón como algo más que un arma. Lo ha presentado como una pieza de disuasión extrema, un torpedo nuclear autónomo capaz de moverse bajo el agua durante miles de kilómetros y atacar desde un lugar difícil de anticipar. En torno a él se han mezclado anuncios oficiales, estimaciones abiertas, lecturas militares y una capa evidente de propaganda. Ahí está precisamente el punto: durante mucho tiempo hemos visto sobre todo el fantasma del Poseidón. Lo que empieza a cambiar ahora es que ese fantasma ya tiene un submarino concreto asociado al que mirar.
La novedad. El salto que hemos visto ahora es concreto: el Khabarovsk, submarino nuclear ruso del Proyecto 09851, ha sido visto fuera de las instalaciones de Sevmash a mediados de agosto de 2026. Las informaciones disponibles sitúan esa salida entre el 16 y el 17 de agosto y varios medios especializados apuntan a que habría iniciado sus primeras pruebas de mar en el Mar Blanco. Cabe señalar que al momento de publicar este artículo no hay una comunicación pública detallada del Ministerio de Defensa ruso, Sevmash u OSK explicando el programa de pruebas.

