A la hora de valorar la economía de un país solemos fijarnos en el PIB, su índice de productividad, el desempeño de la industria o los indicadores de desempleo. Sin embargo, ese batiburrillo de datos a menudo no responde una cuestión clave: el reparto de riqueza. ¿Está distribuida o se concentra en unas pocas manos? No es una cuestión menor porque, aunque en España la brecha entre pobres y ricos es menos profunda que en otros países europeos, la foto sigue mostrando una concentración de patrimonio. Según los cálculos del World Inequality Lab, en 2024 el 10% más acaudalado acaparaba algo más del 57% de la riqueza.
Con ese telón de fondo, Galicia deja un dato curioso sobre la acumulación de patrimonio: quienes suman varias propiedades urbanas ya superan a quienes solo tiene una. El dato quizás sugiera una mejor distribución de la riqueza, pero las tablas del Catastro muestran que lo que realmente aumentan no son tanto las familias con dos o tres fincas, sino las fortunas con más de 10 inmuebles.

