Algunas de las compañías más exitosas de la industria de los semiconductores son japonesas. Tokyo Electron es uno de los principales fabricantes de equipos de procesamiento de obleas del planeta. Canon produce unas máquinas de fotolitografía de ultravioleta profundo y de litografía de nanoimpresión muy avanzadas. Y JSR Corporation lidera el mercado de los materiales fotorresistentes avanzados que son necesarios para producir circuitos integrados.
Sin embargo, ninguno de los principales fabricantes de chips es japonés. TSMC y UMC son compañías taiwanesas. Samsung y SK hynix son surcoreanas. Intel y GlobalFoundries, estadounidenses. Y SMIC, YMTC y CXMT son chinas. La aún joven Rapidus Corporation aspira a llenar el hueco en el que Japón todavía no está presente. Esta compañía fue fundada el 10 de agosto de 2022 por el Gobierno japonés con un capital inicial de 7.346 millones de yenes (algo menos de 46 millones de euros) aportado por, y aquí viene lo interesante, Sony, Toyota, NEC, SoftBank, Kioxia, Denso, Nippon Telegraph y MUFG Bank.

