«Gracias por tu sombra». Los vecinos de La Paz, en Málaga, dejaron ese mensaje al pie del tronco junto a la fecha 1974-2026. El ficus se partió por la mitad la noche del 30 al 31 de agosto y el Ayuntamiento lo cortó entero. Promete reponerlo, sí, pero ya se verá cuándo. Los vecinos protestaron dos veces en pocos días: decenas primero y más de un centenar después. La gran pregunta es: ¿qué está pasando con los árboles? ¿Alguien los odia?
Quiero partir de una hipótesis que explica parte de lo que viene después: desde la helada Filomena, pasando por la DANA y las ciclogénesis explosivas, cada gran temporal deja la misma postal, un tronco sobre un coche o una rama en mitad de la acera. Solo Filomena tumbó o obligó a talar 94.115 árboles en Madrid, el 5,5 % del arbolado municipal. Es normal mirar primero al árbol como amenaza y solo después como sombra (cuando, de hecho, pueden proteger), cuando el verano aplasta.

