A Wall Street no le gustan las sorpresas, y basta con la confirmación de que una estimación se ha desviado mínimamente para que los inversores pierdan el sueño. Esta semana le ha tocado a OpenAI, y no por una buena razón.
A finales de septiembre, Sam Altman había adelantado a sus inversores que OpenAI que las ventas anualizadas de la compañía rondarían los 70.000 millones de dólares. Las nuevas cifras se quedan bastante por debajo de esa estimación ya desatado una tormenta bajista que ha salpicado al resto de compañías tecnológicas y ha avivado una de las mayores dudas entre los inversores: ¿realmente es rentable invertir en IA?

