Si miras tu móvil lo más seguro es que aparezca un icono en la parte superior de la pantalla, el del 5G. Empezó de forma tímida y ahora conquista una buena parte del territorio español, incluso como 5G SA real. Con unas redes inalámbricas casi omnipresentes, poco a poco se han ido destapando usos avanzados más allá de comunicar teléfonos. Uno de ellos es el de convertirse en radares.
Detección de objetos. Igual que ocurre con el WiFi, que puede identificar las interferencias de aquello que cruza el espectro inalámbrico, la infraestructura 5G también puede servir de vigilante. Como si fuera el radar de una torre de seguridad de aeropuerto, porque la funcionalidad es muy parecida: detectar objetos no identificados dentro de la cobertura que dan las redes 5G.

