Ha muerto a los 90 años Margaret Hamilton, la mujer de la famosa foto de la montaña de folios. Dicha imagen, que ya es todo un icono, es un claro ejemplo de lo que Hamilton supuso para la carrera espacial estadounidense, pero también mundial. Cuando la NASA contrató al MIT en 1961 para desarrollar el sistema de guiado de sus naves, ella era una joven matemática, apenas recién salida de la carrera, que había destacado en el desarrollo de un software de predicción meteorológica cuando la ingeniería de software era apenas una profesión en pañales. Unos años más tarde, ya estaba al mando del equipo encargado de desarrollar el sistema de navegación de las misiones Apolo. Lo que vino después es historia de la ciencia.
Tarjetas perforadas. En aquella época, programar no consistía en escribir código en un ordenador, sino en perforar lotes de tarjetas que se procesaban por la noche en un ordenador gigante. Siguiendo este mecanismo, Hamilton y su equipo desarrollaron el sistema que se encargaría de la navegación y guía para el alunizaje. Un alunizaje que, recordemos, también fue posible gracias al cálculo de trayectorias en el que participaron otras mujeres científicas como Katherine Johnson.

