En teoría iba a ser un desahucio más, uno de los miles que se ejecutan cada año en España, pero el ‘caso Maricarmen’ ha acabado convirtiéndose en un revulsivo de la política española. En plena ola de indignación nacional y con Sol convertido en un campamento improvisado, igual que en los mejores tiempos del 15-M, al Gobierno no le ha quedado más remedio que negociar a contrarreloj un decreto exprés que ataje (al menos en parte) la crisis residencial. Sobre la mesa se han puesto medidas como un escudo «anti desahucios», endurecer la regulación del alquiler temporal y de habitaciones e incluso una «congelación» de precios.
Sin embargo, hay un punto especialmente sensible que ha generado fricciones hasta horas antes de que Sumar y PSOE se sentasen esta mañana en el Consejo de Ministros para aprobar el Real Decreto sobre vivienda: el alquiler indefinido.

