Llevamos décadas intentando almacenar la energía solar para utilizarla de noche. Resulta que hay otra opción: hacer que nunca deje de recibir luz

Durante décadas hemos tratado de resolver el gran problema de la energía solar de una manera bastante intuitiva: producir todo lo posible mientras brilla el Sol, almacenar el excedente y recuperarlo cuando llega la noche. Una idea propone darle la vuelta al problema. Si en la Tierra inevitablemente anochece, quizá la solución no sea guardar la luz durante horas, sino colocar los paneles allí donde prácticamente nunca deja de haberla y enviar después esa energía a las plantas solares que están a oscuras. 

La idea parece ciencia ficción, pero acaba de recaudar millones.

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