Sean Connery tuvo al alcance de la mano a uno de los psicópatas más célebres que ha dado el cine, un papel que terminó con su intérprete subiendo a recoger un Oscar. El eterno 007, no obstante, pasó. ¿El motivo? El personaje, sencillamente, le daba asco. ¿El nombre del personaje? Quizá resulte familiar: Hannibal Lecter.
Mucho más que 007. Han pasado más de 40 años desde que Connery se despidiera de James Bond en ‘Nunca digas nunca jamás’ y, aun así, su nombre sigue pegado al espía más famoso del cine y de la literatura. Precisamente por eso, el actor (fallecido en 2020 a los 90 años) mantuvo una relación bastante tirante con el personaje que le hizo célebre. Motivos no le faltaban: en casi cinco décadas de carrera dejó claro que reducirlo al agente con licencia para matar era quedarse muy corto.

