La NASA ha seleccionado tres proyectos que se encargarán de analizar el terreno lunar para maximizar la seguridad de los astronautas que viajen en el futuro a nuestro satélite. Los astronautas del programa Apolo pasaron muy poco tiempo en la Luna y aun así se enfrentaron a peligros desconocidos, como el efecto del polvo lunar en sus mucosas. Los astronautas de Artemis irán mucho más preparados para esas misiones cortas, gracias a todas las naves y robots que han estudiado nuestro satélite desde dentro y desde fuera. Sin embargo, aún queda analizar los riesgos que podrían darse en estancias mucho más largas. Ahí es donde entra en juego el programa PRISM, compuesto por tres investigaciones: LEMS-SP, GIMLI y DISCO.
Un concurso de propuestas. Con el fin de analizar mucho mejor la Luna, la NASA abrió un concurso de propuestas, dirigido tanto a universidades y centros de investigación públicos como a empresas privadas. Todo esto está dentro del marco de CLPS, una iniciativa de la NASA dirigida a contratar empresas para transportar y entregar instrumentos científicos a la Luna. Para el programa PRISM, se han elegido propuestas de la Universidad de Maryland, el Planetary Science Institute y la NASA Ames. Tienen objetivos muy distintos, pero todos pueden servir para elegir los mejores lugares para construir asentamientos lunares.

